En este espacio quiero compartir mis inquietudes y análisis sobre las realidades, obstáculos y oportunidades que afectan directamente a las PYMEs españolas.

Muchas pymes españolas consiguen crecer, pero siguen funcionando prácticamente igual que anteriormente, lo cual hace que empiecen a aparecer ciertos problemas de descontrol, coordinación y excesiva dependencia de los gerentes que suponen una gran dificultad para escalar.

He querido reflexionar sobre uno de los mayores problemas silenciosos de muchas empresas: crecer más rápido que su propia organización.

Comparto algunas ideas y experiencias sobre ello.

Las grandes plataformas y corporaciones han conseguido algo muy poderoso y es hacer que prioricemos únicamente el precio, la rapidez y la comodidad. Evidentemente ofrecen ventajas reales, pero también generan algo mucho más profundo y peligroso como es la concentración enorme de poder económico.

La inteligencia artificial avanza a un ritmo vertiginoso, para una pequeña y mediana empresa, la posibilidad de implementar sistemas capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones de forma autónoma resulta increíblemente atractiva.Puede suponer una gran reducción de costes con una disponibilidad 24/7, sin embargo muchas organizaciones en algunos casos están cometiendo un error estratégico que puede costarles su activo más valioso: el trato personalizado.

Europa ha construido uno de los entornos más regulados del mundo en ámbitos como la protección de datos, sostenibilidad, prevención de riesgos, seguridad, trazabilidad, accesibilidad, protección contra incendios, información financiera, ciberseguridad, inteligencia artificial, planes de igualdad y un largo etcétera.

Muchas de estas regulaciones persiguen objetivos legítimos e incluso necesarios, pero el problema aparece cuando la capacidad de adaptación de una gran multinacional y la de una PYME se tratan como si fueran equivalentes.

En la gestión pública nos hemos acostumbrado a un fenómeno que, como analista de datos, me horroriza: utilizar el dinero gastado como el principal KPI de éxito. Escuchamos a diario: "Hemos invertido una cifra millonaria histórica en [Sanidad / Educación / Vivienda]". Se pavonean del dato de entrada (Input).

Pero si miramos los KPIs de resultado (Outcomes) con datos oficiales en la mano, la realidad es tozuda:

Las listas de espera para operarse siguen batiendo récords de días (Mº de Sanidad).

Los resultados de comprensión y matemáticas caen a mínimos históricos (Informe PISA).

La vivienda no para de subir y cada vez es menos accesible.

En el mundo real, gastar más no es un éxito; es un coste. El éxito se mide en el retorno, en la eficiencia y en los resultados. Si un Director de Operaciones le dice a su CEO: "Este año hemos tenido un éxito rotundo, hemos gastado un 40% más de presupuesto en software", lo más probable es que ese mismo día esté en la calle.

¿Desde cuándo gastar más sin solucionar el problema es motivo de celebración?

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